Verdades y mitos sobre la inmunodeficiencia felina

“¡Oh, no! ¡Ese gato tiene inmunodeficiencia felina!”

Lamentablemente, aún hoy, en el siglo XXI, son muchas las personas que tienen esta reacción cuando se enteran de que ese lindo gatito es positivo a inmunodeficiencia felina; muchos los veterinarios que te dicen que un gato negativo se puede contagiar por el arenero o bebiendo agua; muchos, los que no quieren investigar, indagar y conocer más sobre esta enfermedad que en ningún caso se contagia a personas o perros y que, en pocos, se transmite a otros gatos.

Pero, claro, ¿cómo podemos decir que no se contagian como ellos dicen si, a día de hoy, en las aulas de las facultades de veterinaria todavía hay profesores que trasladan a sus alumnos estos datos? Bien, podemos hacerlo, porque la enseñanza más fructífera que nos brindaron en la escuela fue la de cuestionar cualquier información. Así es como llegamos a la Fundación FAADA que tiene uno de los artículos más interesantes que sobre esta enfermedad se ha escrito en España: Desmontando el virus de la inmunodeficiencia felina.

En él se explica que se trata de un virus similar al SIDA y que, en contacto con el aire, su tiempo de vida es escaso. Además, aportan datos de estudios estadounidenses que confirman que para que se transmita debe haber monta entre los gatos o una mordida, y que, habiendo mordida, alguno de los dos gatos debe tener una herida sangrante en las encías, pues la saliva no contiene suficiente carga viral como para que las defensas del gato no puedan combatirlo. Además, junto con ello, dan datos de cómo la mayor parte de los gatitos amamantados por una madre inmuno, con el paso de los meses y, habiendo dejado de tomar leche maternal, dan negativo a los test.

De este modo, se puede asegurar que un gato portador y otro que no tenga la enfermedad pueden convivir sin ningún tipo de problema, siempre que se haga una presentación en condiciones para que no haya peleas.

Nuestros inmunitos pueden vivir tantos años como un gato normal si les damos un pienso de calidad y una vida sin estrés.

Estos pobres animales están sufriendo el mismo calvario que los enfermos de VIH en los años 80 y 90. Nosotros podemos cambiarlo dándoles una oportunidad, informándonos, informándoles. Ellos necesitan nuestra ayuda. Únete a la causa. ¡ ADOPTA UN INMUNITO!

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